20
May
08

Peces Muertos

“Nostalge era un tipo realmente duro. Le recuerdo fumando sus cigarrillos en la esquina fondona del Zoco. Se refugiaba detrás de una mesa de pino pequeña y desgastada. Residía allí casi sin parpadear. Recuerdo como, con aquellas manos pequeñas y ágiles, apretaba una enorme boquilla charlestonera. Al final, un eterno cigarro. A veces, Nostalge me recordaba un poco a Masiel, tan bastardamente elegante, escondiendo sus defectos tras las cortinas de humo y los trajes de colillas. Me fascinaba la seguridad de aquel diminuto muchacho.

Cada postura que tomaba era una fotografía en blanco y negro. Siempre metódico, siempre puntual en sus inoportunos comentarios… empuñaba el metal dorado del mango de la puerta del bar y traspasaba con los ojos las capas de polvo y pintura del cristal; y entraba, decidido a encararse a mi con un “café sólo y con taza y plato, por favor”. Y siempre la misma respuesta:

-         “¿cucharilla?”

-          ”al final vas a tener que comprar otra vajilla… déjalo, conoces mi cleptomanía. Además, sabes que les pone mucho más si me lamo el dedo. ¿Y para qué estamos ahora y aquí más que para hacerles creer que me follarán en sus sueños?”

Demasiado para la precariedad de mi vocabulario sexual. Nostalge tenía la elegancia justa para que “polla” fuera la palabra más bonita del mundo. Estoy segura de que era un híbrido extraño entre Hitler, Bécquer, Poe y Marilyn Monroe. No se extrañen; es mucho más fácil de comprender cuando le tienen delante.

Aquel hombrecillo me sonreía tras el mismo dialogo de cada día…. ya era como un rezo. Yo el gran cura de este par de chalados ateos.

Entonces agarraba el periódico con un bufido, como si con aquel soplido hubiera leído las desgracias de la actualidad; y lo abría por la página de los deportes.

- “Qué mal está el mundo, pero qué alegría poderme contentar cada mañana con estos millonarios de piernas esculturales…. en fin…. ¿algo realmente catastrófico hoy?

- No; lo de siempre.

- Ya… no me cuentes woman…¿sigue la eufémica postguerra en Irak y ya son miles los muertos? ¿Los políticos siguen inventándose alguna excusa para nominar a alguien y expulsarlo de la casa… violencia de género… alguna revuelta en algún lugar lejano; otro magnifico descubrimiento que no tiene fondos para pagarse y llegar a algún sitio práctico… y los crucigramas ya hechos… acerté?

- El papa ha muerto.

- ¿Y yo sin enterarme? Tengo que llamar a Pablo para que imprima ya los pins… es paradójico, eh?

- Nostalge, el cinismo de las mañanas lo sacas de algún cultivo casero o es el olor que desprenden tus sabanas?

- Pues creo que es más bien la falta de sueño. Últimamente follo demasiado y no duermo, y me sienta fatal. No hay manera de que me aguanten una de Woody entera… en fin, que como no me des algo a este paso me deshidrato. Me voy a leer el periódico.

Y meneaba el culo hasta la silla el muy maricón. Era maravilloso.

Del saco que llevaba por bolso sacaba un cigarrillo y empezaba el ritual misterioso para todos los curiosos y fans habituales que visitaban a esas horas el Zoco. Nostalge sacaba con delicadeza un estuche de felpa negro. Como si de un tesoro de los que esconden por los lares del caribe se tratara, dejaba entrever lentamente una pipa de filtro. Era larga y fina, laqueada en negro y acabada en un metal que le daba los aires de coleccionista de antigüedades que quería transmitir. Al final de la boquilla, apretaba un cigarro aromático de los que ya no encuentras ni en los estancos; y se dirigía todo el artilugio hacia la boca; poniendo cara de vicio disimulado entre cafes y cruassanes. Lo mejor era cuando inclinaba un poquito la cabeza para poder encender el cigarrillo. La doblaba hacia abajo y a un lado, como quien se quiere apoyar en su propio hombro. Y en el preciso instante en el que tenia a todos los ojos del bar hipnotizados por su exquisita extravagancia; alzaba con la lentitud pero certeza de un pianista, aquellos ojos verde-grises que le prohibí que volviera a usar… y cazaba al ciervo más suculento a esas tempranas horas de la mañana, con el café aun humeándole los secretos lascivos de la noche anterior; la que no aguantaba ni una sola de las películas de Allen…

Fumaba y fumaba hasta dejarse el alma en la conquista. La mirada fija. Y siempre extraño pero sin falta, el cervatillo electo se levantaba, se dirigía al baño (que por casualidad quedaba siempre al paso de nuestro fiel seductor) y encontraba forma alguna de establecer contacto; bien por la entrega de alguna nota arrugada y nerviosa, o por un fugaz beso de “como-vengas-aquí-te-pillo-y-te-reviento”. Nostalge era un cazador nato; se le veia a distancia; y el Zoco, a veces era su selva de rarezas favorita.

Recuerdo el dia en que se ligó a un marinerito; o al travestí; o al intelectualito o al de los músculos en exceso. Era un cabrón. Pero un cabrón con gusto, por que nunca repetía caracteres y siempre tenía otro distinto. A veces pienso que sólo era capaz de follarse personajes; de introducirles su exceso teatral hasta hacerles llorar de placer… Nostalge, en el fondo, era un romántico. Sólo lo he visto llorar una vez. A los dos solo les vi llorar una sola vez; aquel solsticio de invierno en el que la luna llena les azotaba las conciencias y yo se la lavaba con litros y más litros de alcohol.”

Peces Muertos


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