En el que solo encontramos un espejo y nos observamos desnudos. Deseos que se derraman entre las piernas. El fetish nos somete como perros al instinto de nuestro cuerpo buscando, rastreando, persiguiendo aquello que jamás quisimos dejar entrever. El reflejo nos devuelve verdades afiladas que nos abren en canal como a un cerdo en el matadero. Al fin, logramos ser más libres, más ligeros.